La última vez llegaron a una ciudad. Sin ser vistos entraron en las casas y en todas hallaron desunión, envidias, mezquindades. En una familia había pleito por cosas de herencia y dineros. En otra reinaba el desamor. Había familias cuyos miembros, viviendo juntos, estaban más distantes que si los separaran mil kilómetros.
Así, el Señor y San Pedro salieron de esas casas y se dispusieron a buscar un lugar dónde dormir.
Pasaban ya por uno cuando el Señor se alejó de él con gran premura.
—¿Por qué te apartas de aquí, Señor? —le preguntó San Pedro—. Mira que es tarde ya, y en esta posada podríamos dormir.
—No, Pedro —le contestó el Señor—. En verdad debe ser muy malo ese lugar... mira lo que dice el letrero: «Ambiente familiar».