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LeónMx.com - León en la Historia - El león de la Calzada... una historia diferente (Inicio)

Autor
Rubén Rodríguez Molina©
Notas
  • La imagen del león de mampostería corresponde a su estado actual, y la podemos admirar en el Zoológico de León. Al ser bajada del Arco se le trasladó al Parque Juárez, casi junto a la estación de ferrocarril, donde permaneció hasta que se decidió su ubicación en el Zoo, aproximadamente en la década de 1970.
  • En seguida se ve a Antonio Velázquez en su pose característica para ejecutar la Gaonera. La ilustración digitalizada tuvo como base un óleo de Pancho Flores.
  • El Par de Pamplona es de la fotografía que dio la vuelta al mundo, realizada por el artista de la lente Rodero, misma que sirvió de base para la escultura de Peraza.
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En cualquier tiempo y lugar el hombre crea signos y representaciones en respuesta a la necesidad que le exige su condición social. Numerosas ciudades del mundo cuentan con símbolos propios que han alcanzado universalmente su identificación. La ciudad de León, Guanajuato, por disposición de su Ayuntamiento Municipal tiene su escudo oficial, síntesis fiel de la historia y manera de ser de los leoneses. Actualmente se cuenta con el monumento 'Puerta Milenio', que pretende significar nuestra historia y desarrollo, aparte de integrar un atractivo espacio cultural y de recreación familiar.

No obstante lo anterior, el Arco de la Calzada de los Héroes, coronado con su león de bronce, es el símbolo leonés de más arraigo y difusión tanto en nuestro país como en el extranjero.

Este signo artificial, construido desde 1896, ha recibido varias transformaciones en su ya rebasada historia centenaria. En un principio se le llamó 'Arco de la Paz', y al proyecto original ideado y ejecutado por el Ing. Pedro Tejada León, le fue agregado el pedestal y jarrones que rematan el arco, consecuencia de las ideas aportadas por don Teodoro Galván. Transcurrieron los años y el monumento perdió el motivo inicial, la paz, para identificarse simplemente como el Arco de la Calzada de los Héroes.

foto antiguo León de la Calzada

En 1943 el industrial leonés y reconocido benefactor, don Francisco Lozornio Castillo, agregó al Arco un nuevo elemento, indicativo del nombre de nuestra ciudad: una escultura de león fabricada con ladrillos, varilla y mezcla, modelada con cemento, cuya hechura encomendó a Daniel Herrera Jiménez, un maestro albañil de la construcción del Templo Expiatorio.

Con lo anterior, el símbolo del Arco adquirió otro motivo, cuya aceptación de los locales y visitantes se otorgó con lentitud, dada la arraigada costumbre de observar al monumento y a su imagen en su estructura original... la consideraban completa sin necesidad de agregados.

Transcurrieron quince años de la permanencia del león de mampostería, cuando la gente acostumbrada al mismo y a la creencia imaginaria que por su posición seguía con la vista a quien lo mirara, fue bajado de su pedestal para ser reemplazado por un león de bronce, con mayor arte, a partir del 16 de marzo de 1958.

Desde esa fecha hasta ahora, más de cuatro décadas transcurridas, existe la creencia popular, expresada oralmente y por escrito, de que el matador de toros Antonio Velázquez, Corazón de León, originario de esta ciudad y ya fallecido, a título de donación para la ciudad costeó totalmente la escultura metálica de referencia.

En el presente trabajo intentamos escribir la verdadera historia del León de la Calzada, desconocida hasta ahora por la mayoría de los leoneses y que es un tema de actualidad e interés, no obstante la antigüedad de su creación.

El león de bronce fue idea del matador Antonio Velázquez

La opinión generalizada de los leoneses coincide con la verdad, respecto a que la idea e intención de dotar al Arco de la Calzada con una nueva escultura, de mejor material y mayor arte, correspondió precisamente al torero Antonio Velázquez, originario de esta ciudad, y quien enriqueciera con sus faenas la historia taurina de México y del mundo... valor y pundonor: sus principales atributos.

foto gaoneraVelázquez se inició en la tauromaquia desde niño, contagiado por el ambiente de la fiesta brava que siempre ha prevalecido en la Perla del Bajío, cuna de grandes personajes y de actuaciones sobresalientes en el arte de Cúchares. Sus primeros maestros fueron integrantes de la familia Rangel, con actividad y prestigio en las diferentes facetas de la tauromaquia y de la que brillaron el novillero Antonio, así como Laureano y Francisco, de la cuadrilla de Gaona, y en especial Bernardino Torres A., que el dio cabida en su cuadrilla juvenil.

Antonio Velázquez nació en León, Gto., el 14 de diciembre de 1920, tomo la alternativa en la ciudad de México el 31 de enero de 1943, en cuya corrida compartió créditos con Fermín Espinoza Armillita y Silverio Pérez; el toro del doctorado se llamó Andaluz. Después de varias actuaciones en el país viajó a España, y en Madrid confirmó su alternativa exitosamente el 4 de octubre de 1945.

Corazón de León fue el mote cariñoso impuesto por sus admiradores, bien merecido por el nuevo matador, por ganar su prestigio con esforzado y calificado buen desempeño. Falleció el 15 de octubre de 1959 en el Distrito Federal.

El diestro, no obstante su frecuente actividad en los ruedos, venía asiduamente a León y se hacía presente no sólo cuando actuaba, sino además algunas veces como espectador; disfrutaba con regularidad en las reuniones de peñas, muy propias para comentar sobre la corrida acontecida, o para dialogar sobre detalles pasados y presentes de devenir taurino.

foto de El par de Pamplona En uno de esos convivios (en 1957), fue donde Antonio Velázquez criticó constructivamente al león de mampostería, que con poco lucimiento adornaba el Arco de la Calzada. Opinó que para prestigio de la ciudad y orgullo de sus habitantes, se debería reemplazarlo con una escultura de bronce con mayor arte y presencia, la cual debía ejecutarla un artista reconocido por su calidad y buen gusto en sus trabajos.

Tal vez motivado por el diálogo, o bien presionado por los interlocutores que conversaban sobre el asunto, o quizá por su orgullo de ser leonés, que siempre manifestaba, pero de cualquier manera que haya sido, el apreciado diestro propuso llevar a cabo la idea ofreciéndose como el principal gestor, o hasta donador, de la hechura y el costo respectivamente. El par de Pamplona - Peraza

La propuesta para ejecutar el proyecto recayó en el afamado escultor don Humberto Peraza Ojeda, autor de numerosas obras en la década de los cincuenta y en tiempos posteriores también de creaciones relevantes. Se deben al prolífico escultor: estatuas, fuentes, retratos, imágenes religiosas y otras creaciones. Es de mencionar, a manera de ejemplo La fuente Las Sirenas y el Tritón, del Parque Industrial de Naulcalpan; el monumento a Javier Rojo Gómez, en Huichapan; el grupo de la Fuente de los Niños, en Hermosillo; los bustos a Mariano Otero, Ignacio L. Vallarta, Emilio Rabasa, José María Morelos y Ramos Arizpe, los cuales lucen en el Congreso de la Unión; la imagen de la Virgen del Carmen, en Tampico; la estatua de Agustín Lara, en Madrid; y el Pegaso para la fuente del patio central del Palacio Nacional, en la ciudad de México.

Algunas de estas ejecuciones posiblemente fueron comentadas en la amena reunión, donde surgió la gloriosa idea sobre el león de bronce, pero definitivamente el modelo de mayor fuerza que debió considerarse fue el 'Par de Pamplona', una escultura de Peraza de significativa hechura, relativa al arte taurino y dirigida a un importante suceso, entusiasta y conmovedor, que satisfizo a los exigentes aficionados y enloqueció a los fanáticos del festejo bravío: la tarde triunfal del torero leonés Rodolfo Gaona, durante la feria de San Fermín, el 8 de julio de 1915, donde, lidiando a 'Rodillero', de la ganadería del Marqués de Saltillo, un cárdeno obscuro recogido de pitones, le puso el primer par al cuarteo y para el segundo, El Califa se fue andando, dejándose ver del toro que estaba situado en el tercio, marcó la salida por el lado izquierdo, cuarteó e hizo la reunión de manera perfecta: los brazos a la altura de la frente, las manos naturalmente separadas, apenas mantenido sobre las puntas de las zapatillas... y clavó bien igualado, en todo lo alto, con la testuz de la bestia acariciándolo dócilmente. El público obligó a Gaona a dar tres vueltas al ruedo. A Gaona se le reconocieron la elegancia, la naturalidad para hacer el toreo clásico y el dominio de todas las suertes. (continuar »»»)